martes, 3 de febrero de 2009

Sayaqmarca

En este tercer día, posiblemente el mas interesante del trayecto, estamos propiamente caminando por las sendas (restauradas) de lo que fuera parte de las rutas Incaicas. Aquí hemos llegado SAYAQMARCA (ciudad inaccesible), que perdida entre montañas y niebla, nos cuenta de su histórico pasado. Piedra sobre piedra y el aire ese que se respira de lo que fueron esos hombres andinos y su legado.
Entre llover y no llover, así es el clima permanentemente en esta región . Comprobamos, nuevamente, que la arquitectura mantiene el concepto de los tres niveles de la trilogía inca. Sus terrazas de cultivo, su espacio para vivienda y el sector espiritual; siempre en forma escalonada.

Todo el complejo está recorrido por pequeños canales que recorren los muros, a veces exteriormente otras por su interior, cual si fueran una sistema circulatorio transportando el agua, fuente de la vida.
Este es el punto culmine de la construcción, me refiero al mas elevado, lugar de adoración.. Es la roca de la montaña, de la tierra . Es muy llamativo ver el trabajo de corte y pulido efectuado en la misma roca, y a partir de allí comienza y termina (relatividad) el amuramiento de piedras portantes que conforman este complejo arqueológico. Este es el altar de adoración del espacio sagrado.


Es José, quien me hace notar esta curiosidad que se repite en ciertos vanos que sirven de paso. Son perforaciones de entre unos 7 y 10 cm de diámetro, a cierta altura y enfrentados en lo que serían ambos lados de esos vanos. Se supone, o yo supongo por lo investigado, que esos hoyos se construyen a los efectos de amarre de ciertos entramados de madera ( a manera de puerta) utilizados para la clausura de los ingresos a los espacios sagrados.